As palabras levounas o vento...

Mais hai verbas que sempre quedarán reflexadas...

11 may 2008

La lengua hacia atrás


Lleva la lengua hacia atrás, premolar izquierdo, la baja hacia el hueco, húmedo. Agujero. Algo se pudre. Está pudriéndose por dentro. La Mostra de Venecia premiará con el León de Oro a Ermmano Olmi por toda su carrera. Ella lo sabe. De todos modos no ejercita su lengua para contestarle a la señora que no deja de preguntar. A veces le pasa. No le gusta contestar. En ocasiones opta tan sólo por escuchar. Entonces es cuando se sitúa en la segunda línea, en el segundo plano, el no decir le lleva a decir exactamente eso, nada, lo que no quería, lo que la lleva al premolar izquierdo, a girarse, darse la vuelta y caminar hacia el lado opuesto. Pronuncia entonces algo absurdo. No le gusta la sensación y decide de nuevo jugar hacia atrás con la lengua.
Cuando percibe el hueco, húmedo, es cuando comienza a darse cuenta de su profundidad. Reflexiona unos segundos, deja de mover la lengua y no entiende cómo no se ha dado cuenta antes. Quizás era demasiado obvio, piensa. O quizás simplemente no lo había querido ver. Hubiese sido demasiado sencillo evitar la profundidad del agujero. Bastaba con haberlo frenado a tiempo.
Decidió mostrarlo todo una vez, hace no demasiado tiempo, abrió la boca y lo dejó ver. Quizás de forma precipitada, quizás forzada por las circunstancias y quizás equivocada.
No sirvió de nada porque la revisión no obtuvo respuesta, o quizás la obtuvo pero ella nunca supo entender el aviso que el le dio ya el día en que ella abrió la boca por primera vez.
Hoy ella se siente triste, decepcionada y algo defraudada, sobre todo con ella misma. No ha sabido lograr evitar el hueco. Hoy la punta de su lengua puede juguetear en el premolar izquierdo, eso le jode, pero puede aguantarlo, es su hueco, lo que no soporta es que el piense que por llevar la lengua hacia atrás y tener un hueco tiene derecho a hacerla sentirse alguien de la segunda esfera. Quizás el crea que ella nunca curará su hueco pero el problema es que el no ha querido nunca darle una oportunidad ni permitirle hablar. Piensa que lo único de lo que ella sabe algo es de su premolar izquierdo, pero en realidad podría hablarle de cada una de sus piezas bucales, aunque ahora, estén ya podridas.

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