As palabras levounas o vento...

Mais hai verbas que sempre quedarán reflexadas...

27 mar 2008

Jugar a Peter Pan



El plumas en galardona los pies de mi colchón, la temperatura aumenta por momentos. El calor se hace inaguantable y las vueltas en mi cama acompañan el parpadeo de mis ojos que se muestran como platos. El tic tac del reloj rompe el silencio de mi habitación y el despertador se ilumina, la 1:34. Restan los minutos que me separan de ese llamado nuevo día y esta noche no podré dormir. No lo haré igual que no lo has hecho tú cientos de veces. En mi interior algo ha cambiado, todo se revoluciona igual que cuando estoy a punto de llegar al orgasmo. Te he pedido que reacciones y lo he hecho porque algo ha reaccionado dentro de mí. No dejo de imaginar y de imaginar, de volar y de volar, de soñar y de soñar.
Sí, lo sé, estoy siendo cursi, escúpeme a la cara, tienes permiso para hacerlo. Cojo la botella de agua y le doy un trago, te la paso. Quizás me dirás que ya no te gusta, que es insípida, pero dentro de un rato, cuando siga subiendo la temperatura te la volveré a ofrecer. Me la tirarás a los pies, a mis pies, a mis pies que son los tuyos, los más feos del mundo, pero los tuyos.
Nada es suficiente, y sabes que me gusta probar. Travesuras de la niña mala. Su golosina, su droga. Sus caprichos, su vicio. Objetivo entre dientes, en busca de la desdicha que la haga llegar al destino final. Antes su último capricho, un último vicio que se hace de rogar. Arrogante, prepotente, la niña tonta. La niña indecisa, la niña juguetona que no se cansa de jugar. Pero la niña que llora, la niña que llora cuando sabe que tiene que llorar. Que pide perdón, cuando no basta con perdonar.
Te acusa de cobarde, y no sabe mirar atrás. Enfila sus armas para el último combate que tendrá una primera emboscada, buscada, premeditada, disfrutada. Una emboscada que marcará el destino final, la bifurcación que escupirá el trago hacia tu cara o hacia mis pies, que recuerda, son los tuyos.
Habrá juego de sábanas, quizás será superficial, o quizás no. Algo reaccionará dentro de mí también en ese momento. No se trata ya de la niña de azul disfrazada de Maquiavelo sino del ego que persigue de una vez por todas al ladrón que robó aquella noche en aquel restaurante su felicidad, nuestra felicidad.
Quizás sea demasiado tarde, ya no es tiempo para jugar. Pero a la niña siempre le han gustado los juegos. Sí, le gustan los juegos, pero también le gustan los retos. El reloj dispara contra ella misma, pero antes una parada para poder fumar el cigarrillo que busca y desea en el medio de la partida de póker. El cigarrillo que no ha llegado a probar pero que anhela desde hace unos meses su olor y su sabor. Ella no fuma, pero esta vez quiere tragar el humo hasta no parar de toser. Necesita la oportunidad, y necesita que la tabacalera no expire y tome la iniciativa, que juegue a la ruleta de la fortuna y que disfrute del casino por una noche.
Quizás se trate sólo de sexo. Nada más. Quizás la ruleta sirva para marcar el rumbo decisivo. ¿Y porque le ha tocado a ese áspero cigarro? Quizás el azar o quizás su nicotina realmente valga la pena y la travesura de la llamada niña mala esté estropeando una vez más la escalera de póker. La decisión parece que ya no está en sus manos, de tanto jugar ha perdido su habilidad y error tras error solo puede dejarse llevar. Pero realmente lo que más trabajo le cuesta es poder mostrar que en realidad sigue siendo una niña y que las travesuras en el fondo no son más que su forma de jugar a lo que siempre le ha gustado, a Peter Pan. Mientras tanto el tiempo juega en su contra, y ella no sabe si tú todavía estás dispuesto a seguir jugando a ser ese Peter Pan, su Peter Pan.

25 mar 2008

Sangue contra o espello


Palpita, acelérase o seu ritmo mentres que a suor se extende por todo o seu corpo. Escupe o seu sangue contra o espello, a garganta berra, ergue o que queda da súa voz e cae rendido na súa cama. Abre os brazos, deitase de costas e comeza a conta atrás. O desengano vence de novo ao engano e xuntos loitan por non volver atrás. O vermello tingue a súas sabas e percorre todo o seu corpo. Comeza un formigueo dende os pes que lle fai estremecerse. Entón recorda o que endexamais debeu esquecer. Decide entón sumerxirse nesa nova dimensión que mañá a recollerá aos pes da súa cama e que mudará o vermello por un verde que a fará cambiar. Gardará no seu peto, no esquerdo, un pedazo do espello que partiu, porque non é supersticiosa, e os 7 anos de mala sorte quedan xa agochados no caixón que nunca debeu abrir, e que dende mañá queda pechado coa chave que ela decidiu tirar no seu mar.

23 mar 2008

La comodidad de la butaca



Tensión latente, época de elecciones, y no sólo en nuestro país. Con resaca del 9M fijamos la vista atrás, y de domingo a domingo nos situamos a 4100 kilómetros y desayunamos en Moscú. ¿Nos encontramos ante el inicio de una nueva Guerra Fría?El ambiente de revuelo se respira por la plaza roja mientras que en el Kremlin el temor se atenúa a medida que el absentismo despeja su incógnita: el 67% de los votantes decide acudir a las urnas.
Pocas dudas más por despejar ante un escenario teatral que levanta el telón aplaudiendo a un actor elegido a dedo por su director. Vladimir Putin ha estado en escena antes y después del estreno, y el papel que desempeñará a partir del 2 de marzo afirman algunos que será una incógnita dentro de la esfera internacional… Putin pedía a la población rusa “votar por su futuro” en lo que el ya próximo primer ministro consideraba un “día decisivo”.

El protagonista del nuevo estreno, Dmitri Mdvédev, ha salido victorioso de unas elecciones que no han sido ni libres, ni justas. De unas elecciones que distan mucho de poder llamarse democráticas.El panorama de campaña electoral ruso ha sido desolador. Nos encontramos ante un escenario mediático más politizado que nunca. El índice de libertad de prensa de Freedom House califica los niveles rusos como “no libres”. Las autoridades usan sistemas judiciales y legislativos para acosar y procesar a periodistas independientes.El estado ostenta la propiedad de los tres canales principales de Rusia, Channel One, RTN, y NTV. Con demasiada frecuencia los profesionales son castigados por cubrir noticias que juegan con temas relacionados con la corrupción gubernamental.

¿Se puede considerar Rusia un país democrático?La censura ha sido uno de los fracasos que ha dejado huella de la era Putin. La corrupción se ha paseado de la mano con un recorte de libertades que la población ha sabido perdonar, a cambio de una sobria comodidad y estabilidad envuelta en forma de un salario fijo al que se le ha colocado un papel de regalo que se rompe tan solo con mirarlo.

Se abre una nueva etapa en Rusia. Se estrena la premier de un nuevo director, pero un director que no es más que el seguidor más fiel de su fetiche. Quizás aparezcan cambios, quizás se juegue con un nuevo enfoque y se apueste por introducir alguna cara nueva dentro del reparto. Pero el maestro sabe que a su público le gusta la comodidad de su butaca.

Agua salada



La duda, la desconfianza y el mar de la indecisión. El mar que golpea con su resaca y la ola que te envuelve hasta el fondo. A veces no te das cuenta, y te lleva hasta el final, abres la boca y tragas el agua salada acompañada con la arena de resquemor marino. Se te baja la braga del bañador y te levantas con una sensación de libertad, eso sí mareada, con los ojos rojos, chasqueando la boca, desorientada, perdida. Las manos están llenas de tierra, y te chocas de frente con el niño de la vecina que bucea con sus gafas nuevas chapoteando con más ímpetu que nunca. Es entonces cuando con el brazo derecho separas el pelo de tus ojos y decides girarte hacia atrás, descubres así porque Marcos salpicaba con la fuerza del increíble Hulk. Es tu momento, la gran ola viene hacia ti.
La duda, la desconfianza y el mar de la indecisión. Son las nueve y cuarto de la noche, de un lunes cualquiera, un lunes normal, un lunes de esos corrientes en los que no hay nada tan extraordinario que cambie tu vida. Es más, es uno de esos lunes, arduos, duros, después de una jornada laboral, cansada, sin ganas de estudiar y deseando poder dar vueltas y vueltas enrollada en el plumas de tu cama. Dar vueltas y que las vueltas te lleven hasta el final, poder abrir la boca, y levantarte con la sensación de libertad, con los ojos rojos, y algo desorientada, perdida, pero a fin de cuentas con la fuerza del increíble Hulk.
Hoy es mi día, hoy es el día en que sí, lo voy a lograr, me voy a comer el mundo. Me da igual que tú seas tú, y que él sea él, porque yo soy yo, y quiero que te enteres de una puta vez, que yo, sí si, estás oyendo bien, que yo, si, yo, yo, me voy a comer el mundo.
Abres el armario y te pruebas los pantalones que te pusiste aquel día, sí ese día. Mm, me veo bien, me gustan, hoy me los voy a poner. La colonia, la de siempre, fragancia, indispensable, exquisita, habilidosa, reconocible, sutil, mi perfume. Mi olor.
Inseguridad, barrera, muro, infranqueable, ¿intentarlo? ¿Por qué no? ¿Lograrlo? El subconsciente le da la mano al imposible, pasean juntos por la calle Princesa y toman el postre en el Jardín Secreto de Conde Duque. Imposible cierra los ojos y le tira el trozo de tarta de coco a subconsciente a la cara. Se enzarzan en una pelea de escupitajos y algún que otro mordisco. No hay ganador porque salen de nuevo del café de la mano. Decido como siempre esperar. Empiezan los sistemas de protección. Defensa. Seguridad. Alarma. Activados. Huir. Esconderse. Disfrazarse. Enmascararse. Primera capa. Segunda capa. Tercera capa. Así hasta mil, así hasta cien mil, así hasta un millón. Autoprotección. Y con papel de regalo. ¿Quién soy?¿ Dónde estoy?
Mi mirada se queda clavada en su extrema delgadez, pálida, con autoprotección. Anhelo. Mientras tanto, transcurre con los restos de coco pegados junto a la oreja y susurra que todo reside en la fuerza, que tiene que pensar en Hulk. Un paso más pero con miedo, inseguro, flanqueando de derecha a izquierda. Se detiene, mira el móvil. No, no me llamará. Décimas de segundo. Sigo caminando. Al fondo Moncloa.
Empapada de rutina y envuelta en una de mis capas rumbo a ninguna parte y con destino decidido. Mojada y empapada. Harta y cansada. Lo intangible se vuelve tangible. Lo inerte cobra vida. El gris que descansa sobre el majestuoso palacete se vuelca en el azul celeste que duerme sobre la casa de Marcos. Y sí, estoy mojada, estoy empapada, y tengo que escupir, la arena no me deja respirar, pero me gusta el resquemor marino. He de confesar, a veces no me doy cuenta, voy hasta el final, abro la boca, y trago, agua salada…Y porqué no confesar también que a mí, el agua, si es salada, me gusta el doble.

A lo mejor era porque no me acordaba de tu voz


A lo mejor era porque no me acordaba de tu voz. Subida a la mesa, con una pierna doblada y la otra tambaleándose, hacia adelante y hacia atrás, las lágrimas llegan hasta la boca que las recoge sin a penas hacerles caso, para que tú, desde el otro lado, no percibas nada de lo que está pasando. Más de dos meses, y todo es como si fuese ayer, natural, cercano, casi percibo tu calor, como casi tú puedes percibes el mío.
El corazón de nuevo le da la patada a la razón, la deja casi inconsciente, en el suelo, con el pulso débil y con pocas ganas de seguir luchando en una pelea quizás destinada al fracaso o a la victoria gloriosa de la infelicidad enmarcada en el rin de lo que tiene y debe ser el combate perfecto. El combate que quizás se televise una y mil veces por la caja tonta que todos desean ver pero que quizás nosotros apaguemos, o yo apague con mi mando, aunque tal vez demasiado tarde, cuando el tdt esté instalado en tu vida ya para siempre y entonces me daré cuenta de que he llegado tarde, de que la tecnología me ha vencido, y de que tú te has ido para siempre con ella.
En este momento, hoy, aquí mismo, desde mi sofá, si utilizaría la tecnología, utilizaría la máquina que tú has querido tener en más de mil ocasiones, la máquina que sólo los dos conocemos, la máquina que tú te has inventado, utilizaría esa máquina aunque fuese por tan sólo un par de segundos. Y supongo que tendré que esperar, tendré que seguir esperando por esos dos segundos, y por ese momento que no he dejado de imaginar desde hace más de 8 meses. Por ese momento que sin tecnología ni la más avanzada, ni la más simple, convertirá la física en química, nuestra química, la que nunca ha dejado de existir, y la que ojalá nunca desaparezca aunque la revolución nos lleve con o sin máquina a donde nos tenga que llevar.