
Un mundo de papel. Obsesionados por la belleza y por la perfección. Luchando por alcanzar la cúspide de la pirámide, el clímax que nos siente en el más alto trono de lo bello. La cultura y la belleza. El mercado de la estética. La pelea por la unificación de las tallas, la polémica por las campañas publicitarias, el gusto por el 90-60-90, la aparición de los trastornos alimentarios, los llamados comúnmente TCA, y la confusión.
325.000 españoles diagnosticados de TCA en nuestro país. La cifra se incrementa anualmente en un 20%. La edad de inicio es cada vez más temprana; se llega a hablar de edades entre los siete y los nueve años. Uno de cada cinco adolescentes corre riesgo de desarrollar una patología de este tipo. El 44% de los que reciben un tratamiento profesional mejora. Un 26% evoluciona aunque muy lentamente. El 24% son pacientes crónicos y el 6% muere.
El 1% de la población padece anorexia nerviosa. Entre el 2% y el 3% sufre bulimia y el 5% está afectado de algún TCA no específico. Los trastornos alimentarios presentan consecuencias importantes. Además de secuelas físicas (osteoporosis, alteraciones renales, hormonales y metabólicas) entre el 50% y el 70% de los pacientes sufren trastornos afectivos. De un 20% a un 50% los tiene de personalidad y entre un 30% y un 70% padece alteraciones en el control de los impulsos. Un tercio consume tóxicos.
El índice de casos de suicidio es “200 veces superior al índice general de suicidios” afirma el doctor Joseph Turón de la unidad de Trastornos Alimentarios del Hospital Clínico de Barcelona. Los casos aumentan año tras año, se elevan los casos entre los chicos. Aumentan los casos de bulimia y la franja de edad. ¿Nos encontramos ante una cuestión simplemente estética? ¿Se trata de una presión de los medios de comunicación y de una obsesión por la perfección y por la extrema delgadez y por “querer ser como esas modelos de las revistas”? Clara y rotundamente NO.
17 de abril. Comienza la “operación bikini”, nos bombardean con las dietas milagro, la dieta del kiwi, la del pomelo, la que sigue Eva Longoria y la que practican las chicas de Supermodelo. Sube la venta de revistas y mientras que las señoras de los quioscos entremezclan sus sonrisas aumentando su nivel de sudoku, no dejamos de oír comentarios absurdos a cerca de las calorías que el vecindario quema estos meses en el gimnasio de barrio. Y claro la anoréxica del cuarto, pobrecita, quiere ser como Vicoria Beckam todo el día en el gimnasio…me comenta medio sudada la del tercero en el ascensor con la mochila a la espalda, la bolsa de la compra en la mano izquierda y el perrito que no deja de ladrar en la mano derecha junto con la revista de la dieta de la primaver.
Enciclopédica médica de la salud:
La Anorexia es un trastorno mental caracterizado por un perfeccionismo extremo. La enfermedad conlleva el rasgo de verse muy delgada, y esto se logra a base de ayunos prolongados y restricciones alimentarias. La enfermedad suele tener un comienzo lento, progresivo, que , a menudo suele pasar desapercibido para los padres, logrando tomar conciencia de la enfermedad ya cuando su hija se encuentra demasiado delgada y ha perdido una importante cantidad de peso, presenta una negativa a comer rotunda o perciben que se les ha retirado la menstruación.
La Bulimia es trastorno mental caracterizado por un perfeccionismo extremo. La enfermedad alterna períodos de restricción alimentaria, con episodios de ingestas copiosas, llamados atracones, y seguidos de vómitos autoinducidos o provocados por la misma paciente o por el uso de laxantes o diuréticos. Estos episodios de sobrealimentación descontrolada llevan al descontrol en diversos ámbitos de la vida.
Enfermedad. Trastorno mental. No se trata de un capricho, no es un deseo, no es una moda, no es pasajero, no es algo buscado, es una enfermedad. Incomprensible, incomprendidas, incomprendidos, aisladas, aislados, involuntaria o voluntariamente.
Las pacientes son conscientes de que algo no marcha bien dentro de su cabeza. Algo las persigue, los persigue, las acompaña, los acompaña, las sigue, los sigue. No los deja, los apunta, los esconde, los regala, los amenaza, los expone, los hace reír, los hace llorar.
Las terapias que se llevan acabo no son suficientes. Los servicios hospitalarios dedicados a los trastornos de las conductas alimentarias no bastan. La presión está al orden del día. Las familias se destrozan. Ellos y ellas se derrumban también.
La Comunidad de Madrid abrió el mes pasado la segunda unidad para el tratamiento de la anorexia y la bulimia en el Hospital Gregorio Marañón. Prevé atender los casos más graves y atender 200 consultas individuales al mes y 180 terapias de grupo. Esta unidad se suma a la que funciona desde 2006 en el Hospital Santa Cristina, dirigida para chicos y chicas mayores de 18 años.
En Galicia la situación es mucho más preocupante. El único centro público de ingreso se encuentra en Santiago de Compostela en el Hospital de Conxo. Los pacientes con Trastornos de Conducta Alimentaria comparten sus horas con los ingresados por trastornos mentales. Ellos mismos les dan la merienda o les ayudan a pasar la tarde. ¿Terapia de choque?
Así y a todo las listas de espera son interminables y consigues una cama de enfermo y una plaza de enfermero para darle la merienda a la ancianita “tururú” de la habitación de al lado si en el bolsillo de atrás llevas una recomendación… como si lo que buscases fuese ganar un premio cuando realmente solo buscas una solución a una enfermedad.
Una nueva iniciativa viene de ponerse en marcha hace unos meses en algunas comnidades autónomas siendo Cataluña la pionera. Son los llamados pisos terapéuticos, eso si, bajo financiación privada. Están indicados para los casos de larga duración, los que recaen en la sintomatología alimentaria cuando tienen que regresar a su vida cotidiana y ven que no tienen las herramientas necesarias para desenvolverse con normalidad.
Así y a todo esto no es suficiente. Actualmente los casos de trastornos alimentarios están aumentando. Los terapeutas se encuentran con un cajón de sastre en que los pacientes presentan simultáneamente varios síntomas de TCA.
“Nadie dijo nunca que fuera fácil llegar a ser una princesa”, con este slogan se inician muchas de las páginas pro ana y pro mia (anorexia y bulimia) que se encuentran en la red y que son cerradas por el gobierno continuamente.
Mienten, ocultan, se autolesionan, tienen fallos de memoria, dificultades de concentración, características depresivas, inestabilidad emocional, llanto, fobia social. Todo esto no viene provocado simplemente por un anuncio de tv, por un anuncio de prensa o por una revista. Son múltiples y diversas las causas que se encuentran en el fondo de un trastorno alimentario. Es difícil el tratamiento de sus pacientes y son deficitarios los medios para la puesta en marcha de las terapias adecuadas.
A la vecina del tercero le seguirá pareciendo absurdo invertir dinero en esto, y como a ella a muchas personas más que continuamente lo acusan de tontería, de edad tonta, de ya se le pasará, o de cosas de la tele.
Pero detrás de todo eso hay algo más, hay una persona. Una persona que tiene sus derechos, una persona que tiene su vida y que de repente ve como todo se trunca y se va deshaciendo poco a poco. No es algo que se busque, es algo que viene dado y quizás por eso, porque es una enfermedad se debe luchar porque se mejoren las condiciones de sus pacientes. Es necesaria una atención que se adecue a las necesidades de las terapias requeridas para el tratamiento adecuado de los pacientes con tca.
Nadie dijo que fuese fácil llegar a ser una princesa y nadie dijo tampoco que fuese imposible llegar a serlo, no la princesa pro ana y pro mia si no realmente una princesa, la que realmente ya eran.