As palabras levounas o vento...

Mais hai verbas que sempre quedarán reflexadas...

25 may 2008

No pinta siempre lo mismo


La fantasía es una vía. Angulo recto, 90º. Coge la circunferencia 360º. Hay quien piensa que la circunferencia la ha trazado demasiadas veces, que es una experta, que la podría trazar sin compás. Quizás por eso no se molestan en comprobar si la distancia de los puntos del plano equidistante al radio es exacta. Están seguros de que en nada se diferencia de la esbozada otras veces. Sin embargo ella sabe que no se trata de una circunferencia sin más, pero decide que para qué explicarlo, para qué tener que coger el compás cuando lo más fácil es asentir apoyando, o más bien sin desmentir, algo que ya está trazado.
No le cuesta difuminar la rabia o el enfado. Lo enmascara de tristeza y lo reviste de un trazado gris oscuro que no permite ver el fondo. Todos lo ven negro, como siempre, igual de oscuro que siempre. La cuestión es…” ya está la loca con sus dibujos abstractos que nadie entiende”. Los colgará en esa pared y cuando se canse de mirarlos los tirará a la basura de su despacho y se olvidará de que sabe pintar hasta dentro de unas cuantas semanas. Así acumulará restos de papel y papel pintado hasta que su basura rebose por fuera y entonces será cuando la loca tenga que recordar que sabe pintar, y descubre que se ha metido ya en esa espiral que tan poco le gusta y de la que ve lejos su partida.
Son demasiados palos seguidos para la pintora. En pocas semanas le han robado su pincel favorito, el que tenía escondido bajo su almohada. Era grande, lo utilizaba para sus cuadros favoritos, los de colores, los que colgaba en lo alto de su habitación, donde todo el mundo los podía ver cuando entraba. Antes de acostarse, cada noche, comprobaba que su pincel se encontraba en la esquina de siempre, metía su mano por debajo de la almohada hasta notar la aspereza de su pelo.
Se da cuenta de que el bucle comienza de nuevo. Porque todo es un bucle. A lo mejor se cansa ya del dichoso bucle, y los de alrededor también. Bucle 1, bucle 2, bucle 3, bucle 4, bucle 5, y cómo cansan los bucles.
Y la pintora le dijo al oído a aquel pintor que no comparte la teoría del bucle y el creer que siempre todo forma parte del mismo bucle, porque sus dibujos cada vez están más fuera de él.

18 may 2008

Letras galegas 2008



Ise neno da rúa
Non é certo que os nenos teñan fame

Non pode ser.

Ben o sabedes todos os que andades no mundo atafegados á percura do pan dos vosos fillos

Ises outros que vedes pola rúa pedindo esmola, non teñen fame, non, porque daquela vos teríades morto de vergonza.

E ben vos vexo andar nos vosos coches ou nos tranvías, a berrar de cousas estranas,

-¡viva, beba, baba, buba¡-
sen reparar naquil esfarrapado que coa moura mauciña está petando na porta de ferro.

Por iso penso que non é verdade o que algún caviloso di dos nenos que andan así petando pola vida

-¡Non, home, non¡- lle dixen a un de aqueles-
A xente pasa leda......

¡Fora boa que andivesen a rirse dos seus crimes¡

11 may 2008

La lengua hacia atrás


Lleva la lengua hacia atrás, premolar izquierdo, la baja hacia el hueco, húmedo. Agujero. Algo se pudre. Está pudriéndose por dentro. La Mostra de Venecia premiará con el León de Oro a Ermmano Olmi por toda su carrera. Ella lo sabe. De todos modos no ejercita su lengua para contestarle a la señora que no deja de preguntar. A veces le pasa. No le gusta contestar. En ocasiones opta tan sólo por escuchar. Entonces es cuando se sitúa en la segunda línea, en el segundo plano, el no decir le lleva a decir exactamente eso, nada, lo que no quería, lo que la lleva al premolar izquierdo, a girarse, darse la vuelta y caminar hacia el lado opuesto. Pronuncia entonces algo absurdo. No le gusta la sensación y decide de nuevo jugar hacia atrás con la lengua.
Cuando percibe el hueco, húmedo, es cuando comienza a darse cuenta de su profundidad. Reflexiona unos segundos, deja de mover la lengua y no entiende cómo no se ha dado cuenta antes. Quizás era demasiado obvio, piensa. O quizás simplemente no lo había querido ver. Hubiese sido demasiado sencillo evitar la profundidad del agujero. Bastaba con haberlo frenado a tiempo.
Decidió mostrarlo todo una vez, hace no demasiado tiempo, abrió la boca y lo dejó ver. Quizás de forma precipitada, quizás forzada por las circunstancias y quizás equivocada.
No sirvió de nada porque la revisión no obtuvo respuesta, o quizás la obtuvo pero ella nunca supo entender el aviso que el le dio ya el día en que ella abrió la boca por primera vez.
Hoy ella se siente triste, decepcionada y algo defraudada, sobre todo con ella misma. No ha sabido lograr evitar el hueco. Hoy la punta de su lengua puede juguetear en el premolar izquierdo, eso le jode, pero puede aguantarlo, es su hueco, lo que no soporta es que el piense que por llevar la lengua hacia atrás y tener un hueco tiene derecho a hacerla sentirse alguien de la segunda esfera. Quizás el crea que ella nunca curará su hueco pero el problema es que el no ha querido nunca darle una oportunidad ni permitirle hablar. Piensa que lo único de lo que ella sabe algo es de su premolar izquierdo, pero en realidad podría hablarle de cada una de sus piezas bucales, aunque ahora, estén ya podridas.

1 may 2008

El argentino


Hace tiempo que entro con los ojos abiertos. El gusanillo aún entra conmigo, no me abandona hasta el final de la calle. Ha decidido meterme un mordisco por dentro y ya no deja que me quite la venda.
Los científicos argentinos bloquean recuerdos. No hace falta ser argentino para congelarlos, ni tampoco ser che para olvidarlos huyendo de ellos. En ocasiones cuesta dar uno de esos pasos sin que uno de esos, los que tu detestas, o quizás temes, vengan a mi cabeza, es difícil aquí, donde todos esos pasos eran dobles. Día tras día el científico me recuerda que nada de esto existe, y me lo creo, estoy convencida de ello, pero en ocasiones vuelve el gusano y no me deja que me quite la venda y entonces busco uno de esos pasos y me acuerdo de cuando aún era dobles. Y sí, a veces le quiero decir al argentino que me arrepiento, que lo dejo, pero cuando voi a abrir la boca me doy cuenta que ya no hay marcha atrás, que mi destino está bloqueado dentro de su recuerdo.