Hace tiempo que entro con los ojos abiertos. El gusanillo aún entra conmigo, no me abandona hasta el final de la calle. Ha decidido meterme un mordisco por dentro y ya no deja que me quite la venda.
Los científicos argentinos bloquean recuerdos. No hace falta ser argentino para congelarlos, ni tampoco ser che para olvidarlos huyendo de ellos. En ocasiones cuesta dar uno de esos pasos sin que uno de esos, los que tu detestas, o quizás temes, vengan a mi cabeza, es difícil aquí, donde todos esos pasos eran dobles. Día tras día el científico me recuerda que nada de esto existe, y me lo creo, estoy convencida de ello, pero en ocasiones vuelve el gusano y no me deja que me quite la venda y entonces busco uno de esos pasos y me acuerdo de cuando aún era dobles. Y sí, a veces le quiero decir al argentino que me arrepiento, que lo dejo, pero cuando voi a abrir la boca me doy cuenta que ya no hay marcha atrás, que mi destino está bloqueado dentro de su recuerdo.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario