As palabras levounas o vento...

Mais hai verbas que sempre quedarán reflexadas...

23 mar 2008

A lo mejor era porque no me acordaba de tu voz


A lo mejor era porque no me acordaba de tu voz. Subida a la mesa, con una pierna doblada y la otra tambaleándose, hacia adelante y hacia atrás, las lágrimas llegan hasta la boca que las recoge sin a penas hacerles caso, para que tú, desde el otro lado, no percibas nada de lo que está pasando. Más de dos meses, y todo es como si fuese ayer, natural, cercano, casi percibo tu calor, como casi tú puedes percibes el mío.
El corazón de nuevo le da la patada a la razón, la deja casi inconsciente, en el suelo, con el pulso débil y con pocas ganas de seguir luchando en una pelea quizás destinada al fracaso o a la victoria gloriosa de la infelicidad enmarcada en el rin de lo que tiene y debe ser el combate perfecto. El combate que quizás se televise una y mil veces por la caja tonta que todos desean ver pero que quizás nosotros apaguemos, o yo apague con mi mando, aunque tal vez demasiado tarde, cuando el tdt esté instalado en tu vida ya para siempre y entonces me daré cuenta de que he llegado tarde, de que la tecnología me ha vencido, y de que tú te has ido para siempre con ella.
En este momento, hoy, aquí mismo, desde mi sofá, si utilizaría la tecnología, utilizaría la máquina que tú has querido tener en más de mil ocasiones, la máquina que sólo los dos conocemos, la máquina que tú te has inventado, utilizaría esa máquina aunque fuese por tan sólo un par de segundos. Y supongo que tendré que esperar, tendré que seguir esperando por esos dos segundos, y por ese momento que no he dejado de imaginar desde hace más de 8 meses. Por ese momento que sin tecnología ni la más avanzada, ni la más simple, convertirá la física en química, nuestra química, la que nunca ha dejado de existir, y la que ojalá nunca desaparezca aunque la revolución nos lleve con o sin máquina a donde nos tenga que llevar.

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